
Hace un par de días leí en uno de los blogs de mi amiga
Meg un artículo titulado
Hipocrecía y Navidad con el que me identifiqué totalmente; y para sorpresa mía mucha gente también lo hizo, y es que la verdad el artículo es muy profundo, sincero y real. En mi caso desde que dejé mi niñes no soy que me sienta muy cómodo que digamos con las navidades, no pasa de ser un día más, pero sé lo relevante que es todavía esta fecha para muchas personas, por lo que siempre trato de reavivar mi espíritu navideño, para así poder estar a la par de los que me rodean pero de una forma sincera y espontánea, no hipócrita ni careta; la verdad que todavía no lo logro, pero lucho cada día, cada año para poder tener ese espíritu de inocencia navideño que tenía cuando era un niño.
Y creo haber encontrado la fórmula para poder llegar a ese estado y es tan simple como
pasar la navidad, la noche buena con las personas que más queremos y más nos quieren, es así de obvio. Solo nosotros sabemos quiénes nos conocen y quiénes dicen conocernos, y créanme
solo las personas que nos conocen con determinado grado de acierto son las que nos quieren de verdad y con las que vale la pena pasar navidad porque sin mayor esfuerzo nacerá un abrazo, un beso, un te quiero y te deseo una feliz navidad.